Este es un sencillo ejercicio para ayudarte a relajarte después del trabajo o de algún acontecimiento estresante. Consiste en lo siguiente:
Ponte ropa muy cómoda y descálzate.
Deshazte de todas la joyas y si llevas el pelo recogido suéltalo. Después y muy suave haz unos cuantos movimientos giratorios lentos con los pies, con las manos y con la cabeza.
Ten especial cuidado con la cabeza y si tienes problemas cervicales no lo hagas. Y a la vez que los haces ve respirando profundamente.
Después túmbate en la cama, el sofá, una tumbona, ... y apaga la luz.
Si quieres puedes tener una luz blanca encendida y música relajante puesta.
Ten todo el cuerpo estirado boca arriba y lo más cómodo posible.
Respira despacio, pero a gusto.
Entonces empieza a imaginar un cielo azul maravilloso, sin una nube.
Durante un ratito recuerda el olor y sensación del aire cuando el cielo está despejado. Recuerda lo a gusto que te sientes ante un día así.
Después a ese cielo dibújale en la mente un inmenso y profundo océano azul.
Observa detenidamente que está en calma y que puedes oír las suaves olas.
Siente la profundidad y serenidad de ese mar durante otro ratito.
Después a ese cielo maravilloso y a ese sereno y profundo mar añádele un bello sol amaneciendo.
Inúndate de la sensación de frescura y renovación que nos transmite el amanecer todos y cada uno de los días de nuestra vida.
Y durante un ratito disfruta de él.
Por último introdúcete a ti en la imagen encima de una verde hierba. Siente el frescor y relajación que te transmite y disfruta de ella otro ratito.
Para finalizar hazte con una visualización del conjunto y durante varios minutos disfruta de la serenidad que te aporta hasta que te sientas completamente relajado.
Música Para Relajarte
Clair De Lune - Claude Debussy
La autoestima es un ingrediente fundamental para alcanzar el éxito. Tiene mucho que ver con el reconocimiento de lo que tú eres, tu esencia. Esa es la base, es como la plataforma desde donde se va a lanzar ese satélite, ese cohete. No podemos nosotros proyectarnos, con esos pensamientos negativos, que son mentira, porque eso es el ego, acerca de nosotros mismos. Muchas veces pensamos que somos humildes cuando rechazamos un cumplido de una persona, creemos que eso es humildad, pero eso es una falsa humildad. Realmente ser humilde es reconocer esa semilla de Divinidad que está dentro de nosotros. Y cuando reconocemos eso, por supuesto, estamos sintiéndonos bien con nosotros mismos, con lo que somos. Tenemos que sentir que tenemos dones, cualidades y talentos maravillosos que nos han sido otorgados por Dios.
Muchas veces los padres desde su inocencia y amor - nos ha pasado como padres y como hijos- dicen a sus hijos que tienen que sacar las mejores notas en la escuela, tienen que ir a las mejores universidades, tienen que ser económicamente independientes, de repente a las muchachas les dicen: “bueno, te tienes que casar y tienes que tener hijos”. Pocas veces se nos dijo que nosotros estábamos aquí con un propósito. Y yo les digo a las personas que estén aquí y que sean padres, que lo hagan, que les digan a sus hijos que ellos están aquí con un propósito.
Los dones y los talentos
Difícilmente se nos dijo que estábamos aquí con un propósito y que aparte de eso, veníamos a cumplir ese propósito con todos esos dones y talentos que Dios nos ha regalado. Dios es tan sabio que nos mandó para acá con un propósito, con una misión y nos envió también con las herramientas para cumplirlo. Imagínense una persona que le gusta la música ¿para esa persona es difícil dar un concierto por horas y más horas? No. Porque le gusta, ese es su don, es su talento. Muchas personas detestan cocinar pero hay otras a quienes les fascina cocinar, eso es un placer para ellas.
Si a los niños, desde pequeños, les decimos que ellos están aquí para ser exitosos, que vienen con un propósito, que vienen aquí para ser felices y que el éxito depende básicamente de ellos. El primer enemigo que tenemos para alcanzar nuestros sueños somos nosotros mismos. Muchas veces el miedo a fracasar nos paraliza y por eso yo los invito a ustedes a que descubran cuáles son esas cosas que hacen bien, esos dones y esos talentos que ustedes tienen.
Todo el mundo tiene un propósito en la vida, un don único o talento especial para ofrecer a los demás y cuando combinamos ese talento único con el servicio a los demás experimentamos el éxtasis y el júbilo de nuestro propio espíritu. Es importante compartir nuestros dones con la humanidad, porque tenerlos guardados es como tener un gran tesoro escondido y no usarlo, carece de valor, pero al compartirlo es cuando verdaderamente comienza a valer, es lo mismo para nuestros dones. Además, cuando nosotros estamos haciendo lo que nos gusta, y aparte de eso, prestamos un servicio con nuestro don, el dinero nos va a llegar. Fíjense, cuando se le pregunta a los niños pequeños qué quieren ser de grandes responden: policía, bombero, doctora, maestra; todas esas son profesiones orientadas al servicio y es así porque sus almas están más conectadas con su misión en la vida.
Combinar los dones con el disfrute
Cuando nosotros esos dones que tenemos los combinamos con nuestros disfrutes llegamos más fácil al éxito; por ejemplo, si yo consigo trabajo en un restaurante yo trataría que no fuera cocinando -porque a mí no me gusta cocinar- mas bien procuraría que fuera en las relaciones públicas o atendiendo al público porque eso sí me gusta. Hemos olvidado un poco el disfrute en la vida diaria y vivimos mucho desde la lucha, el sacrificio, el trabajo y nos olvidamos de las cosas que realmente nos dan felicidad y nos dan alegría.
Uno de los dramas más grandes que tiene la humanidad hoy en día -y tiene muchos porque están el hambre o la guerra- no se trata de la soledad porque cada día hay más gente en el planeta es más bien la desolación en la que se vive. En base a esa desolación que siente el ser humano no se conecta con su disfrute, con su propósito de vida, con sus talentos o con el servicio y en la búsqueda de la seguridad echa mano a cualquier cosa bien sea una pareja, la universidad o un empleo. De tal manera que están allí pensando que no les queda otra opción de vida y es muy triste esta situación de no disfrute, por decirlo de alguna manera.
Así vemos hoy en día a millones de personas que están haciendo cosas que no les gustan; las universidades llenas de estudiantes a quienes no les gusta lo que estudian, vemos personas en relaciones de pareja en las que no quieren estar, personas en empleos en los que no quieren trabajar; y no solamente es que no quieran, es que ni siquiera saben por qué están allí. Terminan en esta clase de situaciones sencillamente porque consiguieron el cupo en la universidad, o esa persona les pareció que podía ser su pareja, o ese fue el trabajo que encontraron y no encuentran otro y por eso, hoy día vemos muchas personas que no están haciendo lo que quieren hacer y serán personas que saldrán a la calle a drenar sus depresiones, su tristeza, su frustración y eso hace un mundo que se autodestruye. Por eso es necesario que nosotros retomemos nuestro propósito de vida; a qué vinimos, desde donde vamos a servir.
En este momento de la vida es bueno hacernos tres preguntas:
1.¿Yo quiero estar aquí? ¿Quiero estar en este trabajo? ¿Quiero estar en esta carrera? ¿Quiero estar en esta relación? ¿Realmente yo quiero estar aquí?
2.¿Yo estoy aquí a un 100% de entusiasmo? ¿Estoy aquí poniendo todo lo mejor de mí? ¿Estoy aquí desde la dependencia? ¿Estoy aquí desde la necesidad, porque lo necesito? ¿Estoy aquí desde la devaluación?
3.¿Esto tiene algo que ver con mis sueños? Nos hemos olvidado a veces de soñar, pero todos tenemos sueños.Entonces, es importante que nos preguntemos si tiene algo que ver con nuestros sueños.
La visión de vida
Cuando tenemos una vida que no se parece a la vida que hemos soñado, caemos en un estado de resignación. Resignación es una palabra terrible porque nos hunde en un nivel energético muy bajo. Somos seres vivos, en evolución, energéticos y necesitamos ese entusiasmo y lo único que nos lo va a dar es estar conectados con el propósito de nuestras vidas, lo que vinimos a hacer y a servir a través de eso.
La visión de vida es preguntarme cómo me quiero ver yo dentro de un año, qué quiero lograr, qué quiero hacer. Es esa vida que yo siempre he soñado para mí. Yo creo que lo que hace la vida interesante es estar cumpliendo nuestros sueños. Eso es lo que nos da energía y entusiasmo, nos conecta con la vida trabajar por un sueño y esa es una de las capacidades más hermosas que tenemos los seres humanos, poder soñar. El poder mayor que tenemos es la decisión de ponerle acción a ese sueño, porque un sueño sin acción es una ilusión –una mera ilusión- entonces los sueños se pueden hacer realidad pero tenemos que ponerles acción.